Ultrasonidos microfocalizados: tecnología para prevenir el envejecimiento

6 de noviembre de 2025
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Una herramienta altamente tecnológica con múltiples finalidades: así son los ultrasonidos microfocalizados, un aparato que está conquistando a los profesionales de la salud y a sus pacientes no sólo por la calidad de los resultados, sino también por su amplio abanico de usos. En un momento en el que los tratamientos antiedad se planifican cada vez con más detalle, con el objetivo tanto de corregir problemas molestos como de evitar que los signos de la edad se acentúen, el dispositivo está ganando protagonismo y es fácil entender por qué.

En primer lugar, la utilización de este tipo de energía es una excelente estrategia para estimular la síntesis de colágeno y mejorar la calidad de las fibras que ya existen en la piel. Con este tratamiento, se gana más densidad y elasticidad.

Un segundo punto importante es que, dependiendo de la profundidad a la que se dirija, el ultrasonido puede reorganizar otros tejidos del rostro. Dos ejemplos: puede favorecer un lifting muscular y una reducción del exceso de grasa, lo que ayuda a rediseñar el contorno facial.

Al actuar sobre las distintas capas que estructuran el rostro, los ultrasonidos microfocalizados mejoran el aspecto a corto plazo y contribuyen a un envejecimiento más lento y controlado. Además, prepara el terreno para otros tipos de intervención -láser, radiofrecuencia, inyecciones- que pueden tener lugar posteriormente, maximizando los resultados. En resumen, combina la eficacia con una gran satisfacción del paciente.

Tecnología cada vez más refinada

Los aparatos de ultrasonidos microfocalizados para uso estético aparecieron hace poco más de una década y se impusieron rápidamente como una excelente alternativa para combatir los signos del envejecimiento. No generan ablación ni lesionan la piel, sino que actúan por debajo de la superficie, creando puntos de microcoagulación. Al mismo tiempo, son capaces de actuar poderosamente, proporcionando mejoras muy significativas. Las últimas versiones tienen una acción aún más refinada, sin dispersión de energía, lo que prácticamente elimina el dolor durante el procedimiento. El paciente sólo siente un ligero calentamiento y un sutil tirón, pero ninguna molestia.

Visalift, el ultrasonido microfocalizado de la cartera Pharmaesthetics, tiene tres puntas diferentes que pueden utilizarse en el rostro:

  • 1,5 mm: actúa en la unión entre la dermis papilar y la dermis reticular, una zona con gran presencia de fibroblastos, las estructuras celulares que producen el colágeno. “Al actuar sobre ellos, estimula la síntesis de nuevas fibras, mejorando la densidad de la piel”, explica la experta biomédica Isabel García, ponente y asesora científica de la empresa.
  • 3 mm: va un poco más allá, alcanzando la parte más profunda de la dermis. El objetivo es reorganizar el colágeno existente.
  • 4,5 mm: la punta Visalift de acción más profunda alcanza el SMAS, el tejido que conecta la grasa subcutánea y los músculos. Provoca una contracción en esta zona, lo que provoca el efecto lifting. Esta misma punta puede favorecer la reducción del exceso de grasa.

Frecuencia del tratamiento: lo ideal es personalizar el calendario

La frecuencia ideal de las sesiones de ultrasonidos microfocalizados no es estándar: el protocolo debe personalizarse en función de las necesidades y el momento vital del paciente. “Las pieles más envejecidas requerirán más intervenciones, que pueden realizarse en menos tiempo”, explica Isabel García. Cuando el objetivo es la prevención, las aplicaciones suelen ser más espaciadas. Es decir, el intervalo entre sesiones depende del estado de la piel y del objetivo que se quiera conseguir.

Esta flexibilidad en la configuración del protocolo está directamente relacionada con la evolución de la tecnología. A medida que los equipos se han hecho más precisos, preservan mejor los tejidos vecinos, actuando sólo donde se desea. Pero, puntualiza, todo debe estar calculado para optimizar los resultados sin sobreestimular la piel. “El especialista debe planificar con cuidado porque un exceso de energía puede conducir a lo contrario del resultado esperado, provocando una degradación en lugar de una mejora”, advierte.

En cuanto a combinarlo con otras tecnologías o inyectables, recomienda que, al principio, el especialista respete un intervalo de un mes entre la sesión de ultrasonidos microfocalizados y cualquier otro tratamiento. Cuando el seguimiento de la paciente se vuelve regular, es posible reducir el intervalo o incluso combinar los ultrasonidos con otra terapia al mismo tiempo.

Cabe destacar que, como todas las tecnologías, los ultrasonidos microfocalizados ofrecen los mejores resultados cuando se combinan con las mejores técnicas de aplicación. Por eso es tan importante acudir a profesionales sanitarios formados y con experiencia en el tratamiento con este dispositivo.

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